Como mandamientos:

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

A veces uno sabe de que lado estar simplemente viendo los que están del otro lado.
Leonard Cohen

viernes, 3 de abril de 2020

Diario de Incertidumbres. 3 de Abril

    



     No vayan a creer que esto de hacer un diario es cosa que se me haya ocurrido ahora. En los albores de la más tierna juventud estaba cuando capaz fui de escribir hasta tres cuadernos de los de espiral con las desventuras amorosas que me consumían. “Vida y pesares” los titulé. Como si se supiera mucho de la vida y su pesar cuando se tienen diecisiete años. ¡Como han pasado los años, que mal me trató la vida!, debiera de pensar entonces. Y eso que aún me adornaba una poblada melena. Recuerdo que había un amigo, de los de aquel tiempo y que aún perduran, que escribía otro diario desatado por idénticos ardores. Debió de ser porque ambos leímos el Diario de Daniel, de Michel Quoist aconsejados por nuestro querido amigo José Antonio Martín de la Sierra, cura coadjutor del pueblo con sus ovejas, al que le perdí la pista hace ya demasiado tiempo. Hace poco, y echando una charla con sus botellines, le traje al recuerdo aquel sin vivir de la escritura diaria con sus calenturas y me aseguró que, en una tarde de fiebre destructora, y espero que a mí no me ataque idéntica calentura, había usado los susodichos para alimentar la lumbre con la que se calentaba en el cortijo.
     
     Conservo posos inalterables de aquel tiempo. Y no hablo de algo tangible y material. Hablo de cosas que bullen en mi interior.  De valores que me vinieron de la mano de un manojo de gente extraordinaria. Mis siempre queridos amigos Emilio Laguna y Manuel Sáez me enseñaron que la amistad tiene un valor incalculable y que los amigos, cuando lo son de verdad, siempre están cuando necesitas algo.
     Y será porque alguien a quien no vemos pone la mano para que ocurra que, en el espacio escaso de un mes, he rescatado de un olvido que jamás fue premeditado a dos amigas de aquel tiempo. Hace unas semanas fue Mercedes quien llamo a mi puerta y ayer, fue Elena quien lo hizo. Quien me iba a decir a mí que, después de cuarenta años, y de pasar cada cual, por sus avatares, volveríamos a reencontramos. Es lo hermoso de la vida.
     
     Dice el Papa Francisco que “No es necesario creer en Dios para ser una buena persona. En cierta forma, la idea tradicional de Dios no está actualizada. Uno puede ser espiritual y no ser religioso. No es necesario ir a la Iglesia y dar dinero. Para muchos, la naturaleza puede ser una Iglesia. Algunas de las mejores personas de la historia no creían en Dios, mientras que muchos de los peores actos de la humanidad se hicieron en su nombre”. Ahí lo dejo y queda dicho.
      
     Lo acaba de poner en su perfil de Facebook mi buen amigo y poeta Juan José Guardia Polaino que a su vez se lamenta y dice que le duelen los ojos y los sentidos de ver y oír como muchas personas de su entorno, amigos incluso, odian, hasta un extremo inimaginable, a nuestros gobernantes, emitiendo comentarios cobardes y nauseabundos. Se lamenta a su vez de que sean tan tristes, tan irracionales, tan sectarios, tan escasos de cultura y tan ignorantes. Que solo se les inflame el pecho cofrade de mensajes y loas a la Virgen y no sean capaz de ahondar en la tolerancia y la empatía por un semejante. Y se pregunta si ese Dios al que dicen honrar con sus golpes de pecho y sus misas de domingo santificadas es el mismo Dios del que él habla. Y de ser así, afirma, que hace suyas las palabras del Papa que han leído con anterioridad. Ya somos dos. Yo también las hago amigo.
     
     Sería conveniente que el personal analizara y razonara en consecuencia, para saber que desde principios de año Las noticias que llegaban de China no eran alentadoras y venían para que las escuchasen con sus oídos todos los mandamases de la madre patria. Porque debemos de saber, (… que parece ser que much@s lo ignoran) que son las comunidades ¡AUTONOMAS! (… que para eso lo son) las que deben de aprovisionar a sus sistemas de salud de los medios necesarios para la lucha contra esta pandemia. Y aquí gobierna Page, del PSOE. Nada le debo y poco me importa. A él le cabe esa responsabilidad. De otras y otros me olvido y no me quiero acordar. Aunque si cabe tener presente quien aprobó los recortes presupuestarios en Sanidad y quien, a su vez intentó privatizar, y en buena parte lo hizo, el sistema sanitario público en Madrid y en La Comunidad Valenciana. En esta Mancha de nuestros amores también llevaban idéntica marcha. Tuvimos la suerte, si se quiere ver así, de que pulieran a la “buena señora” que nos gobernaba antes de que hubiera arado el pedazo bien “arao”.
     
     Y me río, por no llorar, cuando leo que la demanda de armas de fuego crece en Estados Unidos como los hongos en la Casilla La Torre cuando cae un buen chaparrón. Progresa, al parecer, al mismo ritmo que la pandemia. La gente, pensando que, aunque siendo invisible, a tiros mataran al bicho, hace colas interminables a la puerta de armerías que han llegado a vender, (… una sola, menudo agobio) ochenta mil balas en un solo día. También se adquieren otras delicatesen como rifles semiautomáticos, (… estos libros compran pocos), con los que ir enriqueciendo el arsenal domestico por aquello de estar prevenidos por lo que pueda pasar. Entre tantos como son hay muchos, que como el que los gobierna, son muy corticos de luces. Al parecer ya escasea el abastecimiento, (… de balas, no de mascarillas) y los vendedores de tan selectos productos están poniéndose las botas con tanta venta millonaria. Como les falte comida, con semejante armería, se matan a tiros y hasta se devoran como en LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES. ¡Y estos son los descendientes de los que antaño salvaron Europa! Menuda tropa.
     
     Aún a riesgo de que me manden tomar por……, ya saben, habré de recordarles que hoy empezaban las ansiadas vacaciones de Semana Santa. Un servidor, por el contrario, debería estar con toda seguridad trabajando. ¿Se dan cuenta de la “diferiencia” como decía la vieja? Una primera oleada de gentes de  mejor vivir y de trabajo más considerado, (… la segunda enfilaría la línea de salida a partir del miércoles a la hora de los chatos) andaría ya bajando por la Autovía de Andalucía rumbo a los destinos de playa o al disfrute con su  contemplación de los desfiles procesionales que se suelen dar con devoción en las ciudades del sur de España. Pero no va a ser así. Ellos no saldrán y yo me quedaré, ni se sabe hasta cuándo, sin trabajar. Es el vivir con sus designios que nadie puede cambiar.
      
     En casa. Hay que quedarse en casa. Aunque digan los psicólogos que la gente no puede estar sin verse con tan insoportable reclusión. Eso sí, al mediodía el personal se junta por videoconferencia a tomar el vermut y es de suponer que alguno o alguna comparta hasta el momento en que, por ser necesario, tenga la necesidad de cagar. Vivíamos en un mundo en el que estábamos juntos y no éramos capaces de hablar. Enviábamos una imagen con el contenido de un menú a quien estaba echando un cigarro, a pocos metros, en la puerta del bar y dejábamos que nuestros hijos jugaran como autómatas con sus teléfonos, último modelo que estaban sin pagar, en el afán de que no nos molestasen mientras absorbidos estábamos nosotros mismos en la misma tarea demencial. Y a pesar de los pesares, no abogo por que esto vaya a cambiar. Pero eso lo voy a contar mañana. Si me acuerdo y tengo ganas.
    

     Gracias de corazón a los que leen estas pulmonías porque veo que la familia sigue creciendo. Y he de reconocer que me resulta grato. Queden con Dios y mañana, como siempre, que lo que nos caiga sea más, y mejor.  

    


   
      

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