Como un mandamiento ...

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

jueves, 5 de abril de 2018

Se lo que quieras ser.




Ignoro desde donde me llegó este texto. Por ello, sin que sepa su identidad, agradezco a su autor, o autora, las sublimes palabras que en el se contienen y me limito, una vez más, a hacerlas mías poniéndoles voz e intentando seguir la premisa que nos dice que hay que lograr ser felices con lo que hacemos porque nuestro cuerpo, y hasta el alma, necesita siempre de ilusión y compromiso.





martes, 16 de enero de 2018

Con fecha de caducidad

     




     Cada día que pasa tengo la convicción más clara  de que mi camino por la tierra no dejará de ser una efímera mota de tiempo en el intenso devenir del universo y la existencia. Entre la inmensa eternidad que me antecedió y la que habrá de seguir a mi muerte tengo solo el tiempo justo y preciso de estacionar brevemente sobre nuestro querido planeta. Digamos que llevo impresa, como en las zonas azules donde aparcamos nuestros autos, hora de caducidad sin que me sirva de nada volver a meter monedas en el parquímetro porque me será imposible modificar el día y la hora en que la grúa se habrá de llevar mi auto. Mi estancia en este corral es inapelablemente  limitada y llegado su momento nada ni nadie podrá hacer algo por mí. Mi vida es como una firma en un bloque de hielo que se esfumará, irremisible, con el calor de los primeros rayos de sol. Por ello, diría entonces, que puesto a pensar lo primero que habría de hacer es no entristecerme y después sería recomendable, aunque le profeso poco cariño, ponerme de cara al sol para contemplar el resto de mi existencia sin esas contrariedades y preocupaciones que me consumen los nervios para vivir de nuevo el entusiasmo por los hombres y las cosas buenas que dé su ser emanan. Y ante todo, es algo que tengo por premisa y siempre intento inculcar a los que me rodean, ser afectivo, amable con aquellos ha los que su tiempo de andar por estos lugares se les va consumiendo entre estertores de abandono y desasosiego, con los que me preceden en el angustioso camino de la enfermedad, con los que esta sociedad material y consumista relega al ostracismo, con los explotados nacidos del vientre de lo que han dado en llamar crisis y con tantos, en resumen, parias desdichados de la tierra que no han podido encontrar un lugar que les cobije debajo es sol. No creo que exista una forma más grata de ser feliz.


     He construido este texto sobre una idea de Phil Bosmans contenida en su libro La Alegría de Vivir. Un día más que se nos va. Disfruten lo que de él queda como buenamente dispongan y, ya saben, no se olviden de ser felices aunque el estomago les queme y les entren ganas de reventar el mundo. O lo que queda de él. Al final me salió la flema.

    



jueves, 14 de diciembre de 2017

Carta urgente a la juventud del mundo.







      Mi  admirada Almudena Grandes escribió  hace un año las palabras que aquí les dejo para homenajear la honestidad de un hombre integro que acababa de morir. Marcos Ana se llamó. 
     Decía así : " España no es país para vivos. Los exasperados ditirambos funerarios que se entonaron en honor de Rita Barberá, me inspiraron la primera frase de esta columna. España es país para muertos, pensaba añadir, pero el jueves por la noche se fue Marcos Ana, y su muerte desordenó mi corazón para inundarlo de orgullo y de tristeza. Si alguien mereció el don de la vida, fue Marcos, un hombre íntegro como una roca, que entró en la cárcel con 19 años, condenado a muerte por un crimen que no había cometido, y salió a los 42 con su amor intacto. Él representó, tal vez, el mayor fracaso del franquismo, porque aquella prisión nunca logró doblarle, ni humillarle, ni arrebatarle la ilusión de la juventud que alentó en su interior hasta el final. Le recordaré siempre como un ejemplo, y no sólo de entereza. Frente a tantos falsos pedestales de heroísmo público o patriotismo privado, relatos modificados a toda prisa para fabricar demócratas entre quienes no lo eran, Marcos escogió caminar por el mundo con los pasos sencillos de un poeta y la curiosidad de quien busca dejarse seducir por las cosas pequeñas. Transparente y leal, cariñoso, tan admirable como su propia historia, últimamente le asombraba su éxito, que tantos jóvenes en España compraran y leyeran sus Memorias, un relato imprescindible para conocer lo mejor y lo peor que puede producir este país. El destino, antes tan cruel, le permitió gozar de la alegría en el último tramo del camino, y él supo estar a su altura, igual que siempre. Cada cual llora a sus muertos como puede, como sabe, como se lo merecen. Yo lloro hoy la ausencia de Marcos Ana desde el privilegio de haberle conocido, desde el compromiso que impone su memoria y desde la tristeza de saber que no volveré a verle sonreír".
     

     Maravillosas palabras de homenaje para una persona integra. De esas que en estos días empiezan a escasear. Un servidor se limitó, una vez más, a ponerle con humildad voz a sus versos











martes, 21 de noviembre de 2017

Siempre en mi recuerdo, madre.



    No quiero recordarte madre entre los velos de bruma que poblaban tu mirada en el último eslabón de la existencia. Los ojos acuosos, perdidos en un vacío que parecía disiparse entre  horizontes de olvidos, en los que ya no eras capaz de recordar nada que no fuesen pequeñas migajas del pasado, vagos recuerdos escondidos desde hacía tiempo en los cajones del abandono. Solo a veces, ironías que se escondían en el fondo de los pozos negros en aquel ultimo discurrir, me reconocías como tu hijo y parecías recordarme como tal; otras muchas te afanabas en pensar que era un ser desconocido o hasta mi buen padre, tu recordado marido, aunque no llevase en la mano aquella garrota que su sempiterna cojera le obligó a portar para siempre y de por vida. Y recuerdo también madre, y ese recuerdo me da paz y hasta sosiego, los últimos días de hospital en que peine tus cabellos, limpie de lágrimas tus ojos y enjuague las llagas de tu boca mientras te cubría de besos.

     Prefiero retener para siempre, y así va ocurriendo con el pasar ineludible del tiempo, lo que de bueno vivimos juntos. Y, si tengo que quedarme con algo, hacerlo con el ejemplo de entrega y dedicación que fuiste capaz de llevar a cabo durante demasiados días a lo largo de una vida que vio por primera vez la luz en el seno de una familia humilde, pobre y vestida con el único atributo de su propia dignidad. Todos los días recuerdo tu imagen, sigo tu consejo y añoro tus sencillos guisos. Esos que me hiciste apuntar hace más de veinticinco años en una pequeña libreta de espiral y que, por mucho que lo intento, soy incapaz de elaborar con tu exquisita maestría.
      Y hoy, que se cumplen tres años de tu partida, dondequiera que estés, que será el lugar que da cobijo a las buenas personas, recibe un beso enorme. Te sigo queriendo madre. Y jamás te olvidaré. 
























lunes, 13 de noviembre de 2017

No quiero.

Este poema que hoy les traigo de Angela Figuera Aymerich remueve cualquier conciencia limpia del signo que sea. Nacida en Bilbao a principios del siglo XX, fue vasca en Madrid y madrileña en el País Vasco. Pero ante todo, fue una ciudadana del mundo abierta al humanismo que acoge a todos los pueblos por igual. Quiero dedicárselo muy especialmente a  Manuel Vacas Nieto​, viejo amigo que me puso en la senda de esta mujer excepcional. Disfrútenlo ahondando en lo que dice, que tiene mucho que ver con el mundo que hoy nos rodea.






Teoría de los buenos deseos




Que no te falte tiempo para comer con los amigos, partir el pan, reconocerse en las miradas. Deseo que la noche se te transforme en música y la mesa en un largo sonido de campanas. Que nada te desvíe, que nada te disturbe, que siempre tengas algo de hoy para mañana. Y que lo sepas dar para regar las plantas, para cortar la leña, para encender el fuego, para ganar la lucha, para que tengas paz. Que es la grave tarea que me he impuesto esta noche, hermano mío.




Ahora que pasé de los cincuenta.

Hoy les traigo una cerveza  de buena marca hasta la taberna, Sobre todo porque contiene en su interior una buena dosis de verdades incuestionables. De esas que solo se hacen verdaderas con el pasar inexorable de los años, El texto es de Pacual Girons, un maestro en esto del hurgar los interiores del ser humano y quiero dedicárselo a Tomás A. Felipe​, una buena persona que hoy cumple años. Aunque aun le quede un largo camino para llegar a los cincuenta. Un abrazo amigo. Y se feliz.





Para amar.

Cuando alguien me vende éxito, inmediatamente le pregunto como le va con el éxito. Os aseguro que muchos arrugan la cara porque es muy fácil querer arreglar las vidas ajenas sin haber arreglado las propias primeramente. Es una lastima que los que de verdad pueden ayudarnos y guiarnos estén tan dispersos entre toda esta hojarasca de falsos ayudadores y repartidores de abundancia. No permitáis que nadie os lleve a ningún sitio donde el no haya estado. Y menos pagando. PASCUAL GIRONS.