Como un mandamiento ...

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

jueves, 12 de agosto de 2010

La nube negra

     No lo cuento por contarlo. Todo lo que hoy quiero decir es tan cierto como que aún sigo vivo, como que quiero seguir viviendo e inhalando cada mota de vida esparcida por el universo. Pero no siempre ha sido así. Hace apenas dos años llegue al límite de mis fuerzas y sentí un vacio interior desesperante; lo que habitualmente me llenaba, dejó de tener sentido y una bruma de pena se incrustó en lo más hondo de mi ser. Mis habituales aficiones ya no eran tales. Así, mis discos quedaron aparcados en sus fundas y cada vez que tenía un libro entre las manos, había de volver repetidamente sobre sus páginas para intentar comprender algo; mis hijos, pobres criaturas, me resultaban abejorros insoportables pululando a mí alrededor y si alguien cercano me contradecía saltaba sobre el de manera inmisericorde.
     Esta bola que se fue creando en mi interior no fue cosa de un día, sino de la acumulación de derrotas, desengaños y frustraciones sin límite a lo largo de los años y, ante todo y sobre todo, a una falta evidente de estima personal, sobre todo en el plano profesional a lo largo de mi existencia. Así, cualquier banalidad insignificante tenía importancia suprema y de cualquier nimiedad intrascendente hacia una montaña insalvable. Todo ello me llevó a la amargura más inconsolable, al abatimiento, al desamparo. Los días eran grises y las noches se teñían de fantasmas escondidos entre sombras y lo peor es que entendía, que nadie a su vez me entendía, que a nadie le importaba y la angustia se me fue clavando como un puñal en las entrañas hasta que llegó el día en que no pude mas, en que quedé clavado como muñeco de trapo en el asfalto. Visité al medico y acertadamente me diagnosticó angustia acompañada de principios depresivos a los que puso freno con las consiguientes pastillitas antidepresivas.
    Todo lo expuesto carece de importancia si ahora no pudiera decir, pasados estos años, que conseguí salvar los escollos insalvables saliendo reforzado de esta lucha; a la parca la eche a hacer puñetas y para nada quiero sus visitas, ya habrá de venir sin que la llame cuando lo tenga a bien la señora; los días tienen luz y el cielo azul es mas cielo; mastico el aire, lo exprimo y aquello que me encogía ahora me importa un rábano y me siento mejor persona, puesto que estoy pleno de la empatía que antes me faltaba.
     Vuelvo a tener la estima por las nubes y a ello ha contribuido, y mucho, mi buen amigo Petronis, porque me dio la oportunidad de verter en este mundo internauta lo que soy y lo que siento, abriéndome la puerta a un mar de sentimientos nuevos y de sensaciones placenteras por ello le digo “ gracias, compañero del alma, compañero” y os dejo haciendo mías las palabras del cantor Sabinero, “bajo el sol que me apuñala vivo sin patria ni dueño, como el aire lo regalan y el tiempo nunca lo empeño, con la sombra de mis sueños me basta para vivir. ¿De qué voy a lamentarme?, bulle la sangre en mis venas, cada día al despertarme me gusta resucitar, a quien me quiera escuchar le cambio versos por penas; bajo los puentes del Sena de los que cambian de norte, se vive sin pasaporte y está mal visto llorar.

1 comentario:

  1. Hola Mauro, veo que te las has visto feas.
    Quíen no? La vida tiene esas etapas en que uno debe luchar para disfrutar del resto.
    Un placer dejar mi primer comentario.

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