Como un mandamiento ...

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

jueves, 3 de mayo de 2012

De un Facha en el Barticano.

El Barticano

         
     Debió de ser, más o menos, por la mitad de la primavera del 1982, el día en que el cabo Casimíro, a quien todos llamábamos y llamamos “El Mella” y José Eugenio Cabezuelo, guardia raso municipal y repartidor en sus horas libres y en cantaros de lata, del  agua exquisita de La Noria Olaya, nombro a estos dos integrantes del susodicho cuerpo municipal por poner un ejemplo y entrar en situación, aunque bien pudieron ser otros los protagonistas de este fragmento de la historia que hoy nos ocupa, y de los que desempeñaban y aun desempeñan la honrosa función de la vigilancia policial en el consistorio, cuando andando plácidamente sosegados y como en rutinaria patrulla por el Parque Municipal, todavía de Sales Córdoba, entre trinos de pajarillos, aroma de rosas y fragancias varias, ( entre otros efluvios y emanaciones, debían de estar los aromas que brotaban de los meados ebonivus que adornaban los paseos), cuando hubieron de toparse, mientras encendían un pito y hablaban de lo que  a bien tuvieran a fe, de sopetón y hasta de bruces con el mismísimo Paraíso Terrenal, ese que descrito está con pormenores, detalles y referencias en La Sagrada Biblia, cuestión esta que les podrá parecer, amigos y amigas del alma, cosa fantasiosa, de película de ciencia ficción y como nacida de la mente calenturienta del Stanley Kubrich, aquel de la odisea en el espacio, pero que es asunto tan cierto y veraz como la vida misma, con su cierto final, que son los ríos que van a dar a la mar que es el morir. Y les cuento, que me lio.
     Juan Carlos Aranda Gallego, a quien por estos lares todos apodan “El Facha” es hombre que de niño fue infante de ensortijado pelo y al que este escribidor conoce desde que tiene entendederas y hasta uso de razón. Mis primeros devaneos escolares en el lúgubre colegio de la Madres Concepcionistas, del que ardo en deseos de elucubrar un relato, aunque grima me da el solo pensarlo, ya fueron acompañados de tan angelical criatura, que ya les digo, parecía como sacado de un fresco de Rafael, el célebre pintor italiano del que se dice que falleció debido a las excesivas relaciones sexuales que había mantenido durante una sola noche con La Fornarina, amante que visto lo leído, debía ser como muy ardorosa y ardiente.
       Mas no vayan a pensar, volviendo por los mismos pasos y refiriéndonos al Facha, que debe su apodo al hecho de ser afín a la opción política por la que son referidos, con su razón o sin ella, los insignes integrantes de la derecha española, que no, que más bien es todo lo contrario, rojo como la grana y de parecido pensamiento al de su amigo Fidel Castro. Fíjense, que aun recuerdo con regodeo y con esto avanzo en el tiempo para después volver sobre mis pasos, lo visiblemente emocionado que llegó desde la isla de Cuba, tras un viaje trasatlántico, que debió ser el de novios, y del que hubo de contar y relatar cuantiosas experiencias vividas y maravillas contempladas, mientras aseveraba con contundencia y convencimiento que hasta libros portaba comprados  allende los mares en la caribeña isla, sin que hubiera de haber tenido problema alguno de censura y mucho menos de paso por la aduana al traerlos para la madre patria. Mas como habría de haberlos tenido le refería, al calor de la barra de algún bar, si entre los ejemplares adquiridos estaban, o debían de estar, las obras completas de José Martí, apóstol de la Independencia cubana, los diarios del Che Guevara y los discursos abreviados, de otra manera sería tarea imposible el transportarlos, del comandante Fidel.
     Después de este inciso y del breve momento de guasa, volvamos por nuestros pasos para continuar relatando los veranos que de tiernos infantes pasamos en Las Virtudes.
     Era Juan Carlos, rapaz avezado, muy dado a escapar al monte, tan tentativo y cercano, en las calurosas tardes del estival estío y reclamaba para ello mi compañía, hecho este que sacaba de sus casillas a la tía María, que siempre musitaba, por lo bajo y con enfado, al oír sus llamadas en la ajada puerta de la casa a la hora de la siesta el perenne dicho que decía: “Ya está aquí otra vez el Aranda de Duero”. Y era allí, entre cerros y marañas, donde construíamos chozos de piedra con matorrales por techumbre, imaginando que entre sus débiles paredes podíamos defendernos de supuestas invasiones de los seres de otros mundos y hubo de ser también, en algún desafuero guerrero, cuando su primo Choto le endiño, sin compasión ni remilgo un tirascazo en el hombro con la escopeta de plomos, sin que el herido, por aquello del valor y el ardor guerrero hubiera de decir ni pío a la abuela Pura con la que vivía en aquellas épocas veraniegas, hasta que el plomo hizo estragos, inflamando y casi corrompiendo la extremidad mencionada que de haber sido amputada, ¡que hechos y vicisitudes!, le hubiera dado el renombre del Manco de Las Virtudes.
     Después, compartimos días de escuela en las vetustas aulas del Jardinillo con Don Eugenio, querido maestro, amigo añorado y de su mano hubimos de marchar para el Cervantes donde se separaron veredas y caminos, que habrían de converger nuevamente con el advenimiento de las andanzas del Grupo Teatral Mudela, donde fuimos actores titiriteros, haciéndonos famosos en el pueblo, sus extramuros y poblados colindantes. Y me viene al recuerdo,  tan exiguo y tan escaso, el hecho de que estando sumergidos en el montaje de Aquí no paga Nadie, obra del insigne nobel italiano Darío Fo, coincidimos en fecha y forma con la despedida de soltero del susodicho, por lo que aprovechando, siempre fuimos humanos de ideas avezadas, que en el desarrollo del montaje habíamos de sacar a escena la caja para exequias mortuorias que nos había regalado Zacarías, funerario del lugar y transportador de todo bicho viviente que fenece en el pueblo y aledaños desde hace decenios, sumergimos en sus siniestras entrañas al futuro novio y lo depositamos, con tapa y envasado, encima de la mesa de billar en que se servía el banquete para la risa de unos, la chanza de otros y el llanto de sus allegados, que veían al finado muerto antes de casado.
     Y hubo de ser con el Facha, ya vamos aclarando este misterio y con su boina calada al estilo del Che, saliendo de la caseta veraniega que había instalado en el parque de Sales Cordoba para la venta de vino, cerveza, cubatas y otros compuestos, con quien hubieron de toparse los semblantes desencajados de Cabezuelo y el Mella, mientras contemplaban absortos y con el habla perdida como delante de sus narices y dibujado sobre las espaciosas chapas del tenderete en cuestión, se podía vislumbrar el antedicho Paraíso y dibujado en su inmenso cielo, a Dios beodo en las alturas, sentado sobre las nubes, a la vera de un cubata con su botella de whisky, observando en estaxis y con tranquilidad supina, como Adán, descansando plácidamente en su tumbona, se apretaba un canuto bebiéndose un reparador cacharro y Eva en pelota viva jugueteaba como en trance con la serpiente, todo ello bajo el clamor de las trompetas de unos angelitos, cubanos me atrevo a decir, más negros que los de Machín. 
     Puedo asegurarles que el pulpito, si aun existía, de la Iglesia de la Asunción, tembló cual terremoto indonesio bajo las soflamas de Don Antonio Guerrero, cura párroco del lugar, del redil y sus ovejas, que hubo de pedir, quiero recordar, y hasta casi lograr, la pronta excomunión de tan consumado hereje, que había osado, eso aun no lo hemos dicho, llamar a aquel antro de perversión “EL Barticano” y les asevero que los cimientos todavía endebles de aquella sociedad vetusta anclada en el ostracismo de tiempos que habían pasado, se mecieron contra el viento como una frágil cometa.
     Mas como bien dice  el rico refranero, tan cierto e irrefutable, que no hay dos sin tres, hubo este buen pájaro amigo de volver a las andadas en tiempos deshinvidos y sin tantas  trabas, más próximos y cercanos, a  montar otro chamizo de beber cubatas con nuestro común amigo Isidoro Bravo, el de Los Divinos Asuntos, al que puso por nombre, no por hacer honor al salvador de humanos y especies animales durante el diluvio universal, sino por aquello del rizar el rizo y joder, con razón, la pava, La Arcá de Noé. Así, todos los viandantes podían observar, con asombro y  estupefacción, en la pared encalada de la casa de Isidoro al buen prócer mencionado, arrojando lo bebido o echando la cabra que decimos en el pueblo. Apréciese la sutileza en la acentuación de la palabra arca, que de significar caja de madera y con tapa plana unida por bisagras, ¡como sería la que hizo Noé!, al ser acentuada quiso venir a decir, de manera más bruta y ordinaria, que también decimos en el pueblo, lo de arcada por arcá, que viene a ser el violento movimiento que hace el estomago segundos antes de echar la cabra o de regurgitar.



12 comentarios:

  1. Ay...esos curones de Berlanga que no dejaban que ni Dios en el cielo separase lo que ellos habían unido en la tierra...

    Jajaja,¡tuvo que ser pa´verlo! El dios del dibujo, me recuerda al de "El Jueves", ese que anda feliz en zapatillas por el cielo


    Un besico, Mauro

    ResponderEliminar
  2. Si que lo recuerdo, amigo Mauro.
    Ese bar puesto a un lado del paseo del parque fué todo un reto en aquellos tiempos. También recuerdo que se comentó la "invitación" del cura a retirar aquellos dibujos que tanto daño hacían a la moral cristiana.
    El "facha", del que ambos tenemos la suerte de contar entre nuestros amigos, se jugó en aquella ocasión el ser excomulgado, y porque no existía la inquisición, si no, de ser quemado en la hoguera purificadora.
    Por aquellos entonces ya tendría el 1430 en rojo?
    Es que ese coche lo recuerdo como un apéndice mas de Juan Carlos y Lola que nos daban una vuelta de vez en cuando.
    Bueno, aprovecho la ocasión para saludar a ambos que son muy buenas personas. ¡¡Ya lo creo!!
    Y por supuesto, un beso retorcío para ti como siempre.

    ResponderEliminar
  3. @alma

    En principio recordarte, contra mas viejo mas cansino, que tu que eres más avezada en estas lides, me indiques de que manera puedo responder a cada fiel lector su comentario sin que se mezclen unos con otros. Antes lo hacía y salía de maravilla y ahora parece ser que algún hado cabronazo de esto del internet a roto tan sutil encanto.
    El cura, buena persona donde los hubiera, tenía después tarea. Más de derechas que Blas Piñar, del Opus y "cerrao" de mollera hasta la hartura, poco le faltó para pedir que se encendiera la hoguera inquisitoria en la plaza del pueblo. Como siempre, un gusto recibirla y un besote en cada carrillo de su preciosa cara.

    ResponderEliminar
  4. @José Testón Marín

    Como no habrías de recordarlo si aunque siempre te quites años somos de la misma edad, aunque sea mentira como dice nuestro común amigo Joaquín
    Sabina. Ya te digo yo, que no solo invitó a retirar los dibujos, sino que amenazó con la absoluta excomunión a tan consumado hereje. Lo que está claro es que si le prenden fuego al Facha, arder arde como una tea, pues alcohol y combustible no habrá de faltar en cuerpo tan rumboso, (... como en el mío, si llama prende). Por entonces debía de tener un Citroen, dos caballos, de aquellos familiares, con el que pegó un hostiazo en la esquina de tu casa. Tal "alumbramiento" llevaba que se fue a dormir tan pancho y tranquilo a patita para su casa. Ni se dió cuenta de que el motor y otros componentes del maltrecho automovil yacían en mitad de la calle. El 1430, es de fecha más proxima, de cuando tenía la papelería AYMARA. Si le echabas molluelo dentro y soltabas a unos pollos, no le faltaba sustento de por vida a tan volatiles bichos, era a fin de cuentas como la ferretería del Mortola, el caos con orden. Pero este es Juan Carlos, buena gente, único e irrepetible. Yo te mando dos besos retorcios, "pa" quedarme encima, como el aceite. Luego te llamo.

    ResponderEliminar
  5. Tu forma de contar las historias hace que nos sintamos parte de ellas.
    Como siempre he disfrutado un montón.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  6. @Jose Senovilla

    Un placer, amigo Senovilla, acogerle en mi morada y gracias, muchas gracias por sus elogios, porque viniendo de pluma tan sabia, hacen que casi no quepa en el sillón de tan ancho como me siento. Uno solo trata de contar lo vivido y experimentado, con sus adornos y añadiduras. Un abrazo de vuelta desde esta tierra de Don Quijote.

    ResponderEliminar
  7. Hombre, el Bar ticano... Aquella epopeya sí que fue buena, menuda publicidad gratuita le dieron al garito. Recuerdo de ir a verlo, con mis pocos años y entendederas, sin entender por qué el escándalo, si los dibujos que allí había estaban muy bien hechos. Por cierto, que el artista de tan magna obra fue el tío de mi señora esposa, Juan Vicente Bravo, con lo cual me siento muy cercano al acontecimiento, aunque sea por la tangente...

    ResponderEliminar
  8. @Daniel
    Fíjate, que yo pensaba que el mural, digno de una Capilla Sixtina del desparrame y el cachondeo, lo había dibujado el mismo Facha, muy hábil también con los pinceles y resulta que si mal no asocio el nombre que me das con el destinatario que creo, debió ser el Goya quien dibujo tan excelso cuadro. Siempre fue criatura poco dada a creencias y religiosidades. Tu debías ser tierno infante en aquellos tiempos perdidos. Como siempre, un gusto recibirle,

    ResponderEliminar
  9. @Mauro Navarro Ginés

    Hum...no sé porqué pasa, pero pasa. Aquí :http://www.compartidisimo.com/2012/02/no-funciona-el-enlace-de-responder-de.html, te dicen como solucionarlo pero tampoco sé si te serviriía porque tú tienes la plantilla modificada, osea, has incluido el enlace para responder y alguna cosica más. Prueba a seguir los pasos que dicen aquí y si no, tendrías que eliminar la opción que has puesto de responder tú a ver si así se carga la que blogger daba por defecto y si no eso de que al conectar con la factoría se abra también la ventana de gogear...si antes funcionaba y ahora no es porque has cambiado algo y esos son los únicos cambios que yo veo, si hay otros prueba a desactivar lo que hayas puesto de nuevo y si no, lo mejor es que guardes una copia de la plantilla por si las moscas y la cargues de nuevo. A ver que pasa. Un beso

    ResponderEliminar
  10. @Mauro Navarro Ginés Efectivamente fue obra de Goya, hábil con los pinceles y poco dado a liturgias cristianas, como hombre inteligente que es. Andaba yo por aquél entonces en torno a los 8 años, aún imberbe pero con la suficiente conciencia como para recordar el asunto.

    ResponderEliminar
  11. Hola, buen blog y que tengas buen inicio de semana, te invito de manera cordial a que visites el Blog de Boris Estebitan y leas un poema mio titulado ”Diluvio Eterno”, es un poema triste pero al mismo tiempo profundo, saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perdona que haya tardado en contestarte pero se me fue como decimos en estos lugares el santo al cielo.. He visitado tu casa y he leído el poema que me nombras y no lo encuentro triste, simplemente considero que transmite sentimientos, algo muy importante en estos tiempos convulsos. Gracias por pasar por mi casa y nos seguiremos leyendo por estos lugares. Saludos recíprocos.

      Eliminar