Como un mandamiento ...

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

viernes, 11 de mayo de 2012

Del Atlético, el Athletic y el Tapicao, con sus cosas y sus gentes.

      
     Como les habría de transmitir a ustedes y ustedas, queridísimos lectores y lectoras de las acérrimas tontunas de este escribidor de poca monta que hoy, diez de mayo del año de gracia del 2012, como diría la Santa de Ávila, Teresa de Jesús, vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero.
     Y todo, aunque mentira pueda parecer por lo banal de la cuestión, se debe al hecho de que mi adorado Atlético de Madrid ganó la Copa de la UEFA, que es como a un servidor le gusta llamar a esta competición y no con ese odioso nombre, UEFA League, con el que el gabacho Platini y otros cuantos de su casta han denominado a evento tan de mi gusto. Y digo que lo es, ustedes habrán pronto de comprenderme, porque pareciera que los hados de la suerte nos acompañan de un tiempo a esta parte en la consecución de tan preciado titulo, que no en vano conquistamos hace apenas dos años en la agónica final de Hamburgo.
     El seguimiento de las “proezas” de mi colchonero equipo me viene de lejos. Ya en los tiempos de tierno infante, cuando habitaba la infame casa de mi infancia empecé a sentir fervor por aquellos colores parecidos a las rayas de los colchones que había en la cama donde reposaba mi exigua osamenta de ochonesino precoz. Allí, en aquella mansión desvencijada, como ya he contado en alguna ocasión, jugábamos interminables partidos futboleros en las vetustas cocheras donde aparcaban los camiones de Antonio Delgado. Un Ebro desvencijado, un Pegaso que emitía infernales ruidos que bien parecían como quererle hacer despegar y alguno más que mi vano recuerdo olvida. Así, entre manchas de aceite más negras que el carbón y restos de gasolina salpicados por el suelo, empecé a dar mis primeras patadas infantiles a desinflados balones de goma, escuetos y sin textura, que algún tendero que no me viene a la memoria debía de vender en una tienda sepultada en el olvido.
     Y fue allí, jugando en aquella cochera desmembrada donde nació mi amor por el equipo, valga la redundancia, de mis amores, el afecto y la pasión por esas rayas colchoneras que me acompañaran mientras viva. Y no vayan a pensar que uno es fanático, que no lo es, solo pasa que siempre fue hombre de inclinación a defender al débil, al más frágil y endeble, y tal vez por ello se inclinó por el que menos poder ostentaba, porque viendo al vecino de al “lao”, tan blanco e inmaculado y con tantos adeptos a su causa, era cosa que estaba como cantada. Debió ser por eso, y porque por aquellos años, que tiempos de felicidad, vivía el colchonero equipo momentos de gloria y apogeo, ganando ligas y algo que me gusta menos por el nombre y lo que conlleva, Copas del Generalísimo, torneo así denominado en honor del infausto caudillo de las Españas. Eran los días del Cacho Heredia, del Ratón Ayala, y de un tipo llamado Panadero Díaz, que tenía más mala leche que un perro y un carácter endiablado que bien podía hacerle correr por medio estadio hasta salpicarle un buen hostión al adversario.
     Así, ganando ligas y copas, llegamos a jugar la que habría de ser infausta final de la Copa de Europa en el año de gracia del 1974, contra los teutones del Bayern de Múnich. Recuerdo que venía de regreso de una excursión a la imperial Toledo, debía de ser fin de curso, cuando escuchando la radio en el autocar, la pava que decimos en el pueblo, estaba casi en éxtasis cuando después de jugar el tiempo reglamentario y estando ya en la prórroga del partido, Luis Aragonés, el gran Zapatones de Hortaleza, lanzó un cañonazo imparable que me hizo soñar con la gloria. Mas he aquí, que hubo de aparecer un alemán cabeza “cuadrá”, de nombre impronunciable, llamado Schwarzenbeck, a ver quién tiene huevos a pronunciarlo, mas malo que la quina y tiró un balonazo insulso desde el centro del campo, mientras Reina, padre del actual portero del Liverpool, estaba de espaldas celebrando la victoria anticipada y como viéndolas venir, por lo que al darse la vuelta ante el griterío del respetable poco pudo hacer por detener el esférico. Dos días después, entonces no había penaltis, se celebró el partido de desempate y en él, los arios germanos, nos despacharon un buen capacho de goles, que a la sazón fueron cuatro, hecho este que provocó el advenimiento del llamarnos  EL Pupas como de por vida. Aún así, y rizando el rizo, el equipo colchonero tiene estas cosas, hubimos de ganar la Copa Intercontinental por incomparecencia de los germanos, con lo que el Altético es el único equipo campeón del mundo, sin haberlo sido de Europa, ¡ole sus cojones!.
     Después vinieron tiempos de menos gloria, alguna copa y trofeos veraniegos y hasta tuvimos, en el 81, a un tal Cabeza de presidente, que llenó el Vicente Calderón un domingo por la tarde de aficionados comiendo tortillas porque andaba muy “mosqueao” por la liga que nos habían “afanao bien afaná” y seis años después llegaría a comandar la nave atlética otro personaje llamado Jesús Gil, de calado incalificable, que habría de llevarnos desde las alturas de un doblete memorable, copa y liga el 96, hasta la miseria de la segunda división en el 2000., para que vueltos nuevamente a la máxima categoría hubiéramos de ganar las dos competiciones reseñadas al principio.
     
EL Tapicao, donde a veces pica el pollo
     
    Vamos a darle un vuelco al relato, que ya está bien de hacer historia con hechos acontecidos en los años en que reinaba Carolo y que a unos, los menos, habrán de gustar y a otros, los más, provocaran una modorra propia de la época estival que sin remisión se acerca con la venida añadida de tábanos, abejorros, moscas, mosquitos y otros odiosos insectos, bichos y parásitos muy propios de esta estación veraniega que muchos adoran y que a este escribidor le pone de los nervios, sacándole de sus casillas, para descubrir que mi verdadera intención al dar comienzo a esta historia era la de dejar reseña y señal de lo acontecido el día mencionado en la cabecera del relato, el 9 de mayo antes dicho, en el bar de mis amores que no es otro “quel” Tapicao, lugar al que como ya hemos dicho en alguna ocasión la santa llama “Picaillo” y al que, como también hemos referido anteriormente, tiene intención de elevar súplica escrita, personal o telefónica, ella sabrá, al excelentísimo Ayuntamiento para que no se demoren en pintar un paso cebra desde la salida de mi morada hasta la entrada misma del mencionado chiringuito, evitando con ello posibles atropellos por despiste, lapso o distracción de quien subscribe.
     Lo que no hemos contado nunca, o al menos un servidor no lo recuerda, es que en el citado establecimiento se dan cita todo los afines seguidores del Athletic Club de Bilbao, no por capricho amigos, sino por la razón, simple y sencilla de que el dueño del local, mi buen amigo Vicente, es seguidor de los colores bilbaínos, además de erudito, docto y sabio en todo aquello que al futbol y  a su práctica concierne con lo que pueden figurarse, sin tener que pensar mucho, que acercándose la final que se acercaba y rodeado de semejante prócer y sus acólitos, a quien más tarde mencionaremos, hube de pasar, cuando se supo que era mi Atlético, el digno rival a quien habrían de enfrentarse en la final, toda una suerte de indirectas por “la bajini”, que querían hacerme ver que teníamos menos porvenir ante los leones bilbaínos, que un entrenador en el banquillo colchonero.
     Así, fueron elucubrando preparativos para el banquete que habrían de celebrar el día de tan clamoroso evento, al que como buenos amigos me invitaron, ¡cualquiera se acercaba por la cueva! y acordaron, y vamos descifrando nombres, que el antiguo alcalde Aranda, Bajillo para los amigos, del que ya hemos dejado sentado que es excelso cocinero, habría de llevar un buen moje de setas y el ferroviario Posadas un tiznao de la tierra, además de otras viandas y sustentos con los que pasar tan grata velada, en la que a buen seguro, ganarían por vez primera una competición continental. Solo habrían de faltar a la celebración del acontecimiento el banquero Zacarías, que reposa sus reales en tierras “ciudadrealinas” que dijo el infausto Javier Rupérez y Francis, que igual si estuvo, agente de la autoridad, con quien no me habré de meter, por si las moscas. Mi amigo y compañero Cheto no apareció por  tan sagrado lugar  porque sabiendo, como sabe, que dicen las malas lenguas que le precede estigma de la mala suerte cuando juega el bilbaino equipo, debió temer ser puesto de patitas en la calle con unos vinos pagados en la taberna de enfrente.
     Cuando estas líneas escribo aún no he visto a tan preciados camaradas, pero si puedo jurar que he imaginado sus semblantes convulsos al ver como el Tigre Falcao devoraba a sus leones.  Después de todo convendrán conmigo que mejor es así, pues de haber sacado la añeja gabarra a navegar por la ría, entre tanto fasto y celebración y tras  años de poco uso, el desastre hubiera sido de parecidas dimensiones al hundimiento del archiconocido Titanic. Y es cierto, un servidor en el fondo es bueno, que aunque feliz por ganar, siento que los descendientes de tan queridos carcamales hayan de esperar, creo que han sido treinta y seis años, para verse en otra como esta. Por ello, ya me están crucificando, por Alberto, Sergio, Aitor y sobre todo por Luisillo, antiatlético del alma, habré de desear que ganen en la final de copa al Barcelona, aun a costa de que si se enteran Juan Fernando, Gregorio, Martín o Juan Carlos, que se van a enterar porque hay mucho bacín suelto, adeptos también al lugar, buena gente y seguidores de los azulgranas, me hagan la señal de la cruz, con lo que visto lo visto y tire por donde tire, amigos y amigas mías, no tengo escapatoria y estoy, como decimos en el pueblo, más “perdío”, ¡como sería el elemento!, que Carracuca en la feria de Almagro.

 Quiero dedicar este escrito a todos los mencionados que son, no me vayan a pedir derechos de autor, gente cordial y buena. Y a mi amigo del alma José Testón, atlético, sufridor y antimadridista como el que subscribe. También desde el imperecedero recuerdo, que tan a menudo me visita, a mi añorado y querido Rafael, quien a buen seguro bailó en las alturas divinas al son del pasodoble colchonero de Sabina.

                                                         
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10 comentarios:

  1. El Atlético es un equipo que me es simpático y me alegré por todos los colchoneros que conozco que son muchos... pero pobres los leones... me hubiera gustado ver la Gabarra por la Ría, casi me apetece que le ganen al Barça, mira tú, y eso que la despedida de Guardiola (quien lo pillara en el pajar de mi aguelo con la escalera quitada) me tiene desolada y me gustaría que al menos se marchara el hombre con una alegría, pero es que ya se sabe que los bilbaínos son tipos muy finos y resalaos :D

    y ese Falcao...hum, no me gusta nada, es un beato tremendo y terminará vestido de blanco, ya verás.

    Besos

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  2. Que manera de vivir
    que manera de sufrir
    que manera de palmar
    que manera de ganar
    que manera de subir y bajar de las nubes
    ¡¡ QUE VIVA MI ATLETIIII DE MADRID !!

    Amigo, sufridor compañero y colchonero... que bien iba todo hasta que llegaste a la fecha del 74 y me has devuelto aquel trago amargo.
    Recuerdo verlo... y recuerdo como en muy pocos minutos pasé de la gloria a las lágrimas... que ni siquiera me consolaron al año siguiente ganando la Intercontinental (a la cual también le cambiaron el nombre por ese del mundialito) al Independiente de Avellaneda en una historica remontada que recuerdo vivir con pasión con el transistor pegado a la oreja por no ser televisada.
    Ser del Atleti, como bien dices, es renegar del poder y la prepotencia de los opulentos. Por eso quiero más a mi Atleti, que como bien escogieron de eslogan: "Mientras otros duermen, NOSOTROS CONQUISTAMOS EUROPA".

    .... ¡¡ Y QUE VIVA MI ATLEEEEEEETI DE MADRID !!

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  3. Como siempre genial y entrañable un saludo y recuerdos aesas grandes personas .Saludos mon ami .

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  4. Enhroabuena por el brillante triunfo ante un gran, pero muy joven, Athletic.
    Un abrazo de un merengue.

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  5. Bueno Mauro... que vamos a decir. Nos han regalado una noche mágica en la que como tu, sin ser un fanático del equipo, hemos disfrutado como niños y nos hemos vuelto a ilusionar, una vez mas y no será la última, con nuestro Atletico.
    Yo también recordé esta noche a todos los amigos rojiblancos, que no son pocos, incluidos por supuesto nuestro Rafa.
    Para todos ellos, como Jero, El Liri, Arturo, Javi el talegas, Marga y otros muchos que se me olvidan ha sido una noche MAGICA.
    Ya se lo dije yo a Vicente y Posadas la semana pasada.... el Bilbao va a hacer una magnifica temporada: subcampeones de la UEFA, y subcampeones de la copa.. y en la liga por debajo del Atletico. A lo que Posadas me miró y comentó.... ¡¡¡Ya estamos!!!
    Como siempre, amigo sufridor, dos besos retorcíos y gracias por tu dedicatoria de este relato colchonero.

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  6. @alma

    Gracias Alma, por dedicarle un grado de simpatía a mi querido Atleti. Y no sientas pena por los leones, que ya digo yo que si ponen la gabarra en funcionamiento, la tragedia desatada no hubiera tenido parangón. ¿Se imagina, querida mía, los estragos que debe haberle causado la carcoma después de tantos años de inactividad?. Ay, la ida del Guardiola te va a sumir en la más profunda depresión Si consigues que te acompañe al pajar de tu aguelo, te pediría como un favor especial que a mi me dejases ir, aunque sea en otro rincón aparte "pa" no romper la intimidad, con la Angelina Jolie, que me lo lleva pidiendo desde hace tiempo, a la chica le gusta lo rural, y yo sin hacerle caso. Si me das la aprobación, presto empiezo los trámites "pa irle" tirando los tejos y que no se desanime.
    Este Falcao es otro meapilas de mucho "cuidao" y además mercenario como todo lo que va llegando. Bueno, lo dicho, a ver que pasa con el pajar. Si el Guardiola no quiere, un servidor tiene mano con el David Beckam, (... casi como de la familia), por si te sirve de sustituto. El caso es cambiar. Un vagón de besos manchegos.

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  7. @m4n010
    Ayer veía a Placido Domingo en el Bernabeu cantando ese himno coñazo del Ala Madrid, y me decía: "como va a ser esto ni la mitad siquiera de bueno que es el himno sabinero reflejo de la esencia de lo que es tan sublime sentimiento. Y mira que me da, que en su momento no les hizo mucha gracia a los Cerezos y Giles la letra de la canción, porque de hecho no tuvo excesiva repercusión.
    Hablar del Atleti Manolo, es contar todo lo que puse y mucho más que quedó en el tintero. Este equipo es capaz de ir de la gloria a la miseria en lo que tarda un cojo, (...por quien será), en cruzar la calle. De momento a disfrutar y hasta la próxima. Un abrazo colchonero.

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  8. @Anónimo
    Ese saludo afrancesado me indica que eres Marisa. Gracias por tus consideraciones, que siempre son recibidas con sincero gusto. Recuerdos le daré a todos y usted reciba un besazo muy grandote.

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  9. @Javier
    Gracias Javier. Un muy digno rival. Menos mal que no nos tocó el Castilla, porque al Atlético cuando huele algo con vahído merengue le dan los estertores de la muerte. Yo creo que fue Hugo Sanchez quien cruzó tan mal fario una acera a la otra. Gracias por asomarte a mi ventana y sigue con tus historias, que me hacen aprender mucha historia. Un saludo

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  10. @José Testón Marín

    ¡Como no habría yo de dedicarte este relato con lo que llevamos "sufrio" juntos". Debes de recordar que hubo un año, no hace mucho, que casi renegaste de tan ardorosa fe, y un día en Las Virtudes, con unos cuantos vermouths del Agapito las tuvimos pardas. Este sábado estaban "tos" más suaves que un guante. Fíjate que los pobres, lo que hace la ilusión, hasta le habían pedido la llave del parque al guarda para ir a remojarse en la fuente de los leones, pero visto lo visto, la próxima vez que les llegue la oportunidad estaran a buen seguro en una residencia de la tercera edad, y aquejados a esos años de artritis y otras dolencias no creo que les queden ganas. De cualquier manera son buena gente, (...desgraciaos como nosotros)y habrá que desearles, alto se lo estoy fiando, que le ganen a los catalanes. Aun a costa de elevar muchas plegarias al cielo por el asunto de la gabarra. Abrazos y besos retorcios.

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