Como un mandamiento ...

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

lunes, 19 de julio de 2010

Un capítulo más de la infamia


         Con premura los países desarrollados envían ingentes cantidades de alimentos, medicinas y material de todo tipo para ayudar a paliar este infierno acontecido, mientras el mundo entero asiste asombrado al bochornoso espectáculo que en directo ofrecen distintos canales televisivos. El aeropuerto de la capital es un inmenso almacén, pero toda esa ayuda no puede ser distribuida, por miedo al caos que reina en el país. Es entonces cuando vemos como arrojan los alimentos desde helicópteros y observamos como miles de personas corren y se devoran para conseguir una porción de este maná caído del cielo.
         Me cuesta ver a seres humanos tratados como perros o aún peor, hundidos en la mas inmunda miseria provocada casi siempre por aquellos que viven como pachas. ¿Qué sería del mundo rico y civilizado si todos los miles de millones de pobres reclamasen su parte del pastel? .“Arriba los pobres del mundo, en pie los esclavos sin pan”. Me viene a la mente esta estrofa de la Internacional y aun encontrando dentro de su contenido la esencia vital de la justicia social, una mueca de sarcasmo se dibuja en mi semblante y un sentimiento de rabia me corroe el interior, porque precisamente allí, en aquel lugar de América están muchos de los más pobres del mundo y todos sabemos que Haití fue el refugio de todos los esclavos que escupió después de la abolición de la esclavitud la madre de todas las patrias, “los santos Estados Unidos de América. Así llego a la convicción de que los intereses de los países ricos pasan porque otros sigan siendo pobres de solemnidad y concluyo que esta ayuda que se envía, ahora Haití y después a todos esos países africanos consumidos por el hambre y las enfermedades es positiva, pero lo sería mucho más si a  estos desheredados del universo se les enseñase a producir sus propios alimentos, a crear sus industrias, a construir sus infraestructuras, en una palabra enséñenles  a valerse por sí mismos, a que no tengan la eterna dependencia de los que más tienen, que a fin de cuentas es lo que interesa. ¿Os imagináis el día que todos los chinos dejen las bicicletas y quieran tener un coche? o dicho de otra manera el momento que ya ha llegado, en que aquellos que nada tienen, en justicia y por derecho reclamen su parte de la tarta. Será entonces, tal vez, cuando los agraciados de la tierra dejaran de estar sentados en sus cómodas poltronas. Tiempo al tiempo.

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