Como un mandamiento ...

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

domingo, 26 de febrero de 2012

De cuando fuimos carnavaleros. Tercera entrega y a cagar leches ...


      
     Ya imagino que muchos pensarían que esto de los relatos carnavaleros, no habría de acabar nunca, pero miren por dónde se han equivocado y les puedo asegurar, para mi paz y su eterno descanso, que por el momento habrá de ser este el último escrito de andanzas tan festivas. Andamos ya coronando la cima de la montaña, llegando al momento culminante del fin de la carrera, la llegada a la cúspide de esta historia que cogemos de nuevo en los albores del año de su santa madre del 1993 en el que las chicas iban vestidas, cual suaves conejitos, y de Rita Hayworth en Gilda, íbamos los maromitos. No adivino ahora el porqué, me queda largo en el tiempo, de esta decisión que en principio parece como contrapuesta, (… imagínense tres bellezas, como éramos y somos, los varoniles integrantes de la comparsa, acompañados de ¿conejitas?. Me causa estupor), más ya sabemos que Dios dispone, el hombre a veces propone y la mujer hace lo que le sale, con perdón, de los ovarios en cada momento de este discurrir terreno, por lo cual no le daremos más vueltas al asunto y relataremos con detalle y precisión lo acontecido en aquel año del señor.
      Con un frio que helaba los sesos, el cuerpo y el alma, hubimos de salir a la calle, los varones miembros polichinelos, equipados de peluca, guantes de seda, bolso, medias y vestido largo y ceñido, además de otros complementos varios, entre los que recuerdo, cangándome aun en sus muertos, unos pendientes de bola enormes, que llevé sujetos a mis exiguos lobulillos auditivos, mientras veía luceros y estrellas de colores,(… para algo hermoso, las orejas, que tiene uno, se las querían joder), decisiones todas de las féminas integrantes del grupo que nos conformaban diciendo que íbamos “monísimas”, mientras ellas disfrutaban del calor que les proporcionaban sus enfundados cuerpos y un servidor notaba como le subía, debía de ser por la falta de costumbre, un refrescor testicular desde las bragas para arriba, asunto este que sin prisa, pero sin pausa, fue como trepando “pa” la zona donde se aposentan amígdalas y faringe, llevándome, recién terminada la fiesta hasta el fondo del lecho conyugal, tan recientemente estrenado, y haciendo que pasase el resto de aquellas “inolvidables” vacaciones entre tisanas y friegas de alcohol de romero. El chino Fu-Fu iba en su salsa, porque era hombre que disfrutaba vistiéndose de esbelta señora en tan señaladas fechas, (… debe de ser porque, la verdad, para ser tío, estaba hermosa y tenía buen talle) y el Pepito Leré llevaba un cabreo de tres pares, cosa por otro lado, muy congénita en su ser llegados estos festivos días,(… a ver como se explican, queridos míos, que sin gustarle en exceso, hubiera siempre de vestir de estos atalajes su esbelto cuerpo carnavalero. ¿Se lo contesto?, pues les digo que siempre pueden, si habré de saberlo yo, mucho más dos tetas que dos carretas. ¿Entendido?).  Así, llegado el domingo de piñata, último día de la celebración carnavalera mandamos los varones, en tiempo y forma, aquellos vestidos esplendorosos a tomar por el mismísimo trasero y nos enfundamos nuestros abrigados trajes de pantera.  Aquel año pudo ser, aunque lo dudo, el año en que Santiago mando al carajo su peluquín. Todo porque al pasar por debajo de las rejillas que expulsaban aire para acondicionar, en lo posible, el abarrotado salón de Piña, hubo de salir la peluca a cagar leches, con el consiguiente cachondeo de toda la multitud allí apiñada. También hicimos homenaje escrito a los alcaldes y el arreglo de sus calles diciendo: Aseguran que es mentira, pero resalta el detalle, de que todos los alcaldes, arreglasen bien sus calles. Carlos Dotor reparó, la suya, la de San Marcos, pocas más alquitranó, en largos años de mando. Con muchísimo más morro. Juan Bustos, más descarado, cortó al llegar a su casa, la que había pavimentado. No pudo atar bien los cabos, Valverde, alcalde de paso, viendo sus aceras nuevas, siendo ya concejal raso. Fue líder, Antonio Cobos, medio pueblo adoquinó, su calle, la de Ramiro, también en el bombo entró. Te criticaran Bajillo, acabo de hacer sondeos, por haber “mandao” arreglar, la tuya, Calvo Sotelo. Aunque hay lenguas afiladas, que excusa dicen que tienes, pues te llega el agua al cuello, las pocas veces que llueve. Pues comentan que te han visto, tieso en el umbral rezando, pidiendo muy serio al cielo, que vaya pronto escampando.
Las marujas Polichinelas
     Así, escalamos ya los últimos peldaños de la escalera y nos adentramos en las vicisitudes ocurridas en el 1994, año en el que hubimos de ir ataviados, machos y hembras, al igual que marujas de casa humilde, con escobas, cubos y fregonas. Puedo asegurarles, queridos y queridas míos, que fueron este, junto con el próximo, los dos carnavales de mi vida, en cuanto a lo que de vestimenta y atavío se entiende, porque pueden imaginar que el traje daba juego para hacer lo que debe hacerse, que en estas fiestas se supone que debe ser, o sea, incordiar, irritar y llevar al límite de la paciencia a cuanto mortal te salga al paso, aunque este, comedido, cortés, afable y hasta de buen trato, trate de hacerte ver que está pasando un buen rato.
Un marujo servidor
Con la santa
     También hubo una novedosa novedad y es la referida a que el concurso de murgas fue celebrado por primigenia vez en el Cine Cervantes, o mejor del Pato, que es como se le conoce y se le ha llamado durante toda la vida. Resultó que la Casa de la cultura se había quedado pequeña para tan exitoso evento e Isidro “El Colorin”, concejal de los festejos, decidió trasladarlo al mencionado lugar, previo pago, en eso era muy estricto el amigo Ladislao Muela, de “amoñiguar” 40.000 pesetas del ala,(… no estaba mal el alquiler), cantidad que había quedado estipulada desde los añejos tiempos en que estrenaba sus celebradas obras el Grupo Teatral Mudela, para la apertura de las puertas de vetusto salón antes citado. Allí se amontonaba una marabunta de padre y muy señor mío, plebe que a la espera de comerse los garbanzos, se reía alborozada con los cantos y coplillas de unos cuantos. Y digo de unos y no de otros, porque sin citar nombres, bueno será recordar que algunas de las composiciones murgueras provocaban la somnolencia con mayor poder que el SOMNOVIT, medicamento en forma de pastilla que un servidor se toma cada día al acostarse, para quedar, por unas horas, mas tieso que una mojama.
Todos juntitos, ellos y ellas. ¿ A que tiene premio?

          Hubo en nuestra exitosa composición murguera,(… un año más volvimos a ganar el primer premio, para gusto de unos, nosotros mismos y desespero de otros, los demás), una referencia al viaje que habían realizado, habitantes de ambos sexos de esta insigne localidad, a los estudios de Telecinco para asistir a un programa de cuyo nombre no quiero acordarme,(… porque no me acuerdo), y que decía: “Por gestiones del Mochuelo, que es avezado y muy listo, señoras con sus esposos, se fueron “pa” TELECINCO. Fue Carmen la de Maurito, y Santiago el albañil, Virtuditas “la Pavilla”, e Isidro “El Colorín”. Y también se apuntó El Choro, y la hija de Talegas, y bien plantá, como siempre, “pa allá” fue Tere “La Nea”. Decían todas muy contentas, nos van a dar de cenar. “¿Será jamón de Jabugo?, ¿o nos pondrán caviar? Llegados “tos” al estudio, a “toa” leche y sin demora, bocadillo de chorizo y lata de Coca Cola. Y cuando empieza el programa, al cuarto de hora escaso, ven que “to” aquel “entramao”, es más bien un pestiñazo. Hubo allí quien se durmió, y también quien bostezaba, y alguno que en trance absorto, al cielo en cruz suplicaba: ¡que me lleven “pa” mi casa, no quiero padecer más, ¿Cuánto le queda a este bodrio?, ¿cuándo leche va a acabar? . Y así, hasta otro año, que para mí sería el último, (… de momento. Nunca se puede decir, de esta agua no he de beber, ni este cura no es mi padre), nos despedimos del personal cantando aquello del: “mi suegro estará “cagao”, la suegra estará “mea”, con “tos” los críos llorando, Dios mío que carnaval.”



Fue premio Pulitzer. Solo queda, que nos den la jubilación
      Hemos coronado ya, la cima de esta montaña. Estamos, amigos y amigas, en la añada del 1995, año en el que la villa y sus aborígenes se hubieron de hacer mundialmente famosos, aunque tal vez no fuera para tanto, pues quiso la diosa Fortuna tomar aposento por estos sagrados lugares, concediéndoles la bendición del oro, del dinero contante y sonante, pues hubo de tocar por estos lares y sus inmundos rincones el gordo de la Lotería del Niño. Aquel sonado día, terminada mi jornada de mochuelo nocturno, hubo de sustituirme, mi buen amigo y compañero, Casimiro “El Chino”, a quien Dios tenga en buen lugar, y con premura cogió el San Pancracio de escayola,(… del que dicen que es como imán atrayendo la buena suerte), decrépito y mutilado, por la cantidad de veces que cabreados lo poníamos a ducharse bajo el grifo del lavabo a la espera de que se le aclarasen las ideas, y le endilgó una vela a cada lado, aposentadas sobre sendos envases de cerveza vacios. Sorprendido le pregunté a que se debía tal arrebato de fe incontenida y con firmeza me contestó: “ porque hoy toca la lotería”. Como siempre, no le hice ni puñetero caso y emprendí la vuelta a casa, a la espera de meterme en la cama, al arrebujo de las mantas y mi santa.
Otra con mi santa
    
      Y así, cayendo ya el mediodía, hube de escuchar entre sueños, ruidos lejanos de bullicio y algarabía, que una vez despabilado y puesto en pie resultaron evidentes, por lo que sin pensarlo dos veces, me encaminé a la salita y prendí,( … que argentino, me ha salido este vocablo) el televisor, viendo con estupor en el teletexto que el numero impreso en la pantalla, era el mismo que tenía entre mis manos, el que había sido vendido a mi santa, (… aquel día santa hasta le beatificación), por mi amigo del alma Miguel Matute. Pueden imaginar que  a partir de ese momento, y ya puestos en la calle, el día fue de celebración, charanga y pandereta, aunque a estas alturas deban de estarse preguntando, (… que ya los voy conociendo), que tiene esto que ver con el discurrir carnavaleo de la villa. Tranquilos, que ya les cuento.
los tres maromos polichinelos
¡Que caras Dios mio!. Un lujo...



A punto de subir al  autobús
     Aquel año del señor, decidimos, o mejor decidieron las que todos ustedes saben, (… y no nos llamen calzonazos, que sé que lo están pensando), que debíamos ir disfrazados de abuelitas y abuelitos del INSERSO. Puedo prometerles y prometo por mi honor, que aquel disfraz lo bordamos y fuimos hasta capaces de construir con planchas de madera, (… veréis como aparece ahora Pepito Testón, alegando aquello de que ando falto de entendederas para decir que lo encargamos. Al tiempo.), un autobús de variados colores, con el que por primera y última vez desfilamos en el concurso de carrozas. Así con sombreros, garrotas, maletas del año del coño, y otros atavíos variados, recorrimos plazas, bares, calles y callejones, cantando estrofas muy oportunas para la ocasión, que entre otras cosas decían:”Con subvención del INSERSO, que Felipe a concedido, hemos llegado a este pueblo, tan famoso y conocido. Con cien kilos de reuma, y con doscientos de artrosis, solo falta que a estos años, padezcamos de fimosis. Pepe tiene diez juanetes, Carmen va llena de callos, Mercedes quiere quitarse, quinientas patas de gallo.”. Y continuábamos refiriéndonos al premio lotero: “¿A que no te has enterado, porque no se ha comentado, “quen” Santa Cruz de Mudela, la lotería ha tocado? A Miguel Matute padre, ¿Cuánto no le habrá tocado?, que siempre que le preguntan, dice que no lo ha contado. Siempre ha sido inteligente, por eso muchos comentan, como es posible que tarde, tanto en resolver la cuenta. Arcos, el de la Renault, amasará una fortuna, pues al pueblo ya le llaman, Santa Cruz de La Laguna. Isidro, Mauro, “El Bajillo”, los tres con once millones, en un bar tomando copas, contrastaban opiniones:”Veréis si tiene cojones, tal y como está el tinglado, que alguno nos joda ahora, diciendo  “questo” es robado”. También ocurrió que estando comiendo, uno de aquellos días en el restaurante, hasta hubimos de subirnos en un autobús pleno de jubilados a darles la vera por aquello del parecido y del disfraz, con lo que sin quererlo  casi partimos hasta Levante.
Con mi hermano de leche, del alma, Don José Testón
     Aquel año fue para un servidor de vivencias muy dispares y encontradas, puesto que como hemos referido tuvo la suerte de cara, cosa esta que no le solucionó la vida, pero si le dio un empujoncito. También hubo de ver nacer, “in situ” y al momento, a su vástago primogénito y hubo de despedir, un mes más tarde, con el corazón encogido por el dolor y el sufrimiento al hacedor de sus días, que después de mil batallas ganadas, hubo de perder la última, iniciando el viaje hacia el lugar del que nunca nadie vuelve.
     También perdimos a un buen amigo murguero, aficionado al carnaval desde el principio de los tiempos, Vicentillo “El carnicero” a quien dedicamos unas coplas que decían: “Dedicamos esta murga, a un amigo y gran murguero, que nos a “dejao” este año, Vicentillo “El carnicero”. Va por ti que fuiste grande, con la pluma y el papel, canta allí arriba esas coplas, que acabas de componer. Qué con el oído puesto, aquí abajo te escuchamos, alza una copa Vicente, que todos te recordamos”  y que levantaron el día del concurso de murgas, (… que ganamos por última vez), a los espectadores de sus asientos, en una explosión de incontenidos aplausos. Despedíamos aquella composición con estas letras:”De los dolores de huesos, estamos todos curados, ahora de tanto bañarnos, estamos acatarrados. Cuando lleguemos al pueblo, veremos lo que nos pasa, si nos mandan “pal” asilo, y nos echan de la casa. ¡Qué suerte tienen algunos, pues el yerno les espera, ¡pasto “pa” los cocodrilos, el que viva con la nuera!. Nos vamos meando claro, y tan llenos de ilusiones, que al pasar por la farmacia, vamos a comprar condones.
Las Pokichinelas vendedoras
     Aún hubieron de vestirse en el 1996 las féminas integrantes Polichinelas, exceptuando a la santa, de vendedoras de cosméticos y hasta hube de componerles la correspondiente murga, que para mi decepción ya no fue cantada en el vetusto escenario del Cine del Pato,(… faltábamos Pepito Lere y un servidor, que al igual que Serrat y Sabina en tiempos presentes o "Lennon y McCartney en los años de cuando reinaba Carolo, éramos el dúo que componía letra y música, entre desafinaos del que escribe y “no me cuadra” del Prepucio cagalastimas), y las féminas muchachas, exceptuando a Beatriz, alias “La Lala”, que porta voz de soprano, siempre tuvieron el tono como salido de un pozo, cavernoso y descompasado, por lo que habíamos de advertirles, muy bien “advertio”, como cuatrocientas veces que callaran sus impulsos y no cantaran, so pena de parecer el orfeón, un coro de grillos a la luz de las estrellas en una noche de agosto.
     Y hemos llegado al final. Os aseguro que me bajo de este tren invadido por el poso de la añoranza, que inevitablemente da paso a la nostalgia. Nostalgia de los momentos vividos y de aquellos días pasados. Días de alegría, garrafón y noches de fiesta, donde siempre amanecía al albor de cubalibres y de orquestas. Me queda el recuerdo entrañable para los amigos que aún están ahí, compartiendo vida y andanzas, la memoria de los que marcharon para no volver, y el poso amargo de los que están, he incomprensiblemente se fueron. De cualquier manera son los compases de la vida y sus acordes.


      Mencionar a todos los integrantes Polichinelas desde sus principios, sería tarea dificultosa, porque siempre quedaría, sin remisión, alguno sin quererlo en el olvido. Por ello el recuerdo es y será, para los que fuimos componentes del murguero grupo hasta el final y que fueron, son y serán: Beatriz Laguna, José Testón, Rafael Rodríguez, Virtudes Ruiz, Pilar Poveda, Mercedes Delgado, María Cortés, Carmen Delgado y un servidor de ustedes, Mauro Navarro, que agotado en este intento, se despide y les pide a su vez la venia y el beneplácito de un merecido descanso. 
Todos y todas, a falta de Pilar Poveda, que faltó o no quería salir en la  "afoto"

     Ya les digo que la nostalgia hace que hagamos tontunas y pensemos en volver de alguna manera a lo que fuimos. Es por ello, que con la ilusión perpetua de tener por una vez en el año frondosa cabellera, me lancé una vez más a la calle con mi apreciada peluca, que acompañada con unas gafas de los chinos que tienen tienda en la plaza, hicieron que me pareciera a mi admirado José Feliciano. 

Lo dicho, el puertoriqueño cantante



9 comentarios:

  1. Enhorabuena mauro, por este gran trabajo que para los que están fuera nos sirve para revivir todos aquellos buenos momentos que tanto hemos disfrutado por aquellos tiempos.

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  2. Enhorabuena mauro, por este gran trabajo que para los que están fuera nos sirve para revivir todos aquellos buenos momentos que tanto hemos disfrutado por aquellos tiempos.

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    1. Gracias Angel. Es la intención que perseguía al iniciar esta tarea, la de que lo aconteccido no quede en el olvido. Un gusto acogerte en esta casa, que es la tuya.

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  3. Siempre me acordaré de la Virtu, con los viejecitos, que con la peluca blanca parecía la madre de psicosis. ¡¡Solo le faltaba el puñal!! Ese año si disfruté mucho, con nuestro “utocar” y lo bien “alegrico” que resultaba el disfraz (y sobre todo calentico). Del año de Gilda... mejor no hablar. Si tu pillaste una medio pulmonía es porque ibas “mu” fresca ¡¡ so güarra!! ¡¡Otra vez te tapas “to” y veras como no te resfrías.
    Ahora que miro las fotografías, ¡¡Mira que estamos buenas!!!
    Ya veo como en todos los escritos te metes conmigo, que si “no lo veo”, que si cagalástimas, que si ciezo. Muchas gracias, yo también te quiero.
    Es una pena que ya se acabe la trilogía de los carnavales, ¡¡con lo bien que lo estamos pasando!!
    Una sugerencia: La ultima foto, la que te pareces a José Feliciano, es la que tienes que poner en el perfil de Feisbuk, que estás “mu” propio.
    Dos besos retorcíos.

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    1. A la Bicho solo le faltaba la mecedora, para parecer la madre de Norman Bates. Cuando veo el autocar en la fotos, todavía no puedo creer que fuesemos capaces de realizar semejante trabajo de marquetería. La verdad es que lo pasamos de puta maadre. El año de las Gildas fue verdad que casi me da un soponcio. De hecho, el domingo de piñata,tenemos las fotos en el restaurante enfundados en nuestros trajes de pantera, que eran mucho mas calentitos, para el cuerpo y sus complementos, que pueden llamarse huevos.Me meto contigo, tu lo sabes querido mío, porque me vienen siempre al recuerdo las "cabezonas" que se nos metían en la testa, uno diciendo una cosa y el otro la contraria, porque convendras conmigo que cabeza gorda tenemos ambos como "pa" llevar tres pueblos y treinta empresas y porque los amoreas queridos, suelen ser siempre los más reñidos. Se acaba la trilogía pero quedan las murgas `para el año venidero, en el que si vivimos, que lo haremos porque bicho malo nunca muere, seran repasadas y analizadas con detenimiento y mesura. Creo que si pongo la foto que dices en el perfil, me saldran cantidad de enamoramos y uno gusta de cualquier cosa, menos de que le pongan el culo mirando "pa" Cuenca. Un abrazo, yo también te quiero.

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  4. ¡Dios! Como te agradezco, Mauro, pero como te agradezco el que me hayas aclarado una duda que me consumió durante años...la fecha exacta del reinado de Carolo. Me voy mucho más tranquila después de averiguar que fue "el año del coño" :D

    Lo del bocadillo de chorizo y la cocacola de telecinco me mató. Eres grande :D


    Un beso

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    1. Todavía no sabía su merced cuando había raeinado el mencionado?. Pues fue justamente en el año del coño. Lo de Telecinco, fue tan cierto como que me llamo Mauro. Llegarón con la amnecida y volvieron, algunos descontrolados y como locos, a altas horas de la madrugada. Un gusto sentir que esta usted ahí, querida amiga.

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  5. Espero que el próximo carnaval, si aún nos mantenemos por estos lares pueda contar con alguna de tus genialidades, algún trajecillo hay que sacar del baúl, con un fin primordial, compartir momentos y situaciones, ya que desde dentro y tu lo sabes bién el ánimo es otro. Salud. Zaca

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    1. Nos mantendremos querido amigo.Como habrían de faltar semejantes iconos por estas fiestas?. Bien sabes que necesito poco para salir de marcha. Solo que la santa de marras no acompaña en estos tránsitos, que parece que ya se le quedaron largos, y uno suelto y a su libre albedrío es pájaro de tener atado corto. De cualquier manera, mientras tenga mi peluca, José Feliciano estará en la calle. Un placer acogerle en esta casa de relatos añejos, y un consejo, pongase una foto si puedo, que la silueta queda como muy espectral. Un abrazo y un cubata ficticio, porque supongo que esta semana no vendrás por estos lares.

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