Como un mandamiento ...

Es bueno ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivirla con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho para ser insignificante.
Charles Chaplin

sábado, 22 de marzo de 2014

A la infanta de los lloros, unos humildes deseos...

        




         Querida Amparo:
     En el día en que cumples quince años me gustaría desearte que tu vida esté siempre rodeada de buenas sensaciones, Quisiera, ante todo y en principio, que ames con pasión porque amando también serás amada y si así no fuera te aconsejaría que sepas olvidar con brevedad y no guardes nunca rencor porque la vida es corta y no merece la pena malgastarla recordando lo que de malo nos aconteció.
     Deseo también que tengas amigos que te sean fieles  y que puedas confiar en ellos sin duda alguna y a la vez creo que sería bueno que tuvieses enemigos para que seas capaz de cuestionarte tus propias convicciones. Y me gustaría que anidase en tu ser la sensación de sentirte útil, que tengas siempre la certeza de que eres buena desarrollando algo, pero nunca imprescindible e insustituible porque ello te llevaría a sentarte a la mesa de la vanidad que siempre es mala compañera de viaje y que cuando te sientas mal y asomen los malos momentos, que suelen ser cuantiosos, abundantes y cuajados de nubes negras, seas capaz de levantarte y mantenerte en pie.
     Te pediría también que fueses tolerante, comprensiva y condescendiente con aquellos que se equivocan mucho y sin remedio porque haciendo uso de esa tolerancia servirás de ejemplo a otros. Y porque el mundo que nos rodea es como es y resulta complicado cambiarlo sería deseable que siendo aun tan joven no madures con demasiada prisa porque si es así te perderás lo que de bueno tiene este irrepetible momento y que cuando seas mayor no sientas la necesidad de rejuvenecer y que siendo vieja no te desesperes porque cada edad tiene su placer y su dolor.
     Y de paso te deseo que sepas estar triste, aunque sea por un día, porque así descubrirás que la risa diaria es sana y cura el alma, que la habitual es anodina e insustancial y el reír constante puede resultar hasta dañino y perjudicial. Y por encima de todo, con la máxima urgencia, quiero que descubras que existen y te rodean seres oprimidos tratados con injusticia y personas infelices.
     Deseo también que tengas dinero y que de vez en cuando lo pongas delante de ti y te digas: “esto es mío”, para que de esa manera quede claro quien es el dueño de quien. También desearía que ninguno de tus seres queridos muera pero que si muere alguno puedas llorar y recordarlo sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
     Te deseo, por fin y para terminar, que siendo una buena mujer tengas un buen hombre y que sepas querer porque queriendo serás querida. Y si todas estas cosas llegan a pasar, como decía Víctor Hugo a quien debo la idea de este montón de deseos, no tengo nada más que desearte.